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Blanco y negro.

  Porque estamos vivos nos emociona una puesta de sol, y si miramos en primavera una flor que acaba de abrirse respiramos más despacio para no agredirla, sabemos apreciar la belleza, el puro milagro. La guerra sin embargo es el horror, malditos los que se aprovechan de esa circunstancia, los que juegan a ella, los que ganan con ella. En estos últimos tiempos hemos aprendido mucho, hemos codiciado cada momento de paz y aborrecido ser utilizados hasta niveles que cuesta creer. Estamos siendo obligados a tomar partido constantemente. Pero tomamos partido ¿a favor de quién? ¿contra quién? Somos seres humanos que sabemos discernir el bien del mal, lo blanco de lo negro, la salud de la enfermedad. Nuestra vida se erigió superando contrarios y siempre nos posicionamos para saber con quienes estamos y contra quienes estamos. Así, dada nuestra naturaleza, nos definimos y nos identificamos discerniendo entre contrarios: hombre mujer, pobre rico, izquierda derecha, oriente occidente...

HAMBRE

  Los hijos de la abundancia están siendo retados. El camino que recorre Europa, un continente que depende de Rusia y Ucrania para no pasar hambre ni frío, es escabroso. Están cerradas las puertas de la primera y esquilmada por la guerra la segunda, imaginad los campos sin fertilizante, los campos baldíos y resecos, y los precios por las nubes de combustibles y alimentos. Qué puede hacer una persona acostumbrada a encontrarlo todo en los estantes de los supermercados, qué puede hacer. La palabra que realmente está vedada hoy, oculta, no es guerra, ni crisis, ni enfermedad, es HAMBRE, esa posibilidad que nos parece tan remota y sin embargo… Todos los acontecimientos parecen guiarnos a un desenlace brutal: Ley marcial y escasez, escasez y escasez. Dime que es solamente un mal sueño. Just a nightmare, baby .

Se me acaba la tristeza.

  Se me acaba la tristeza, me quedo así, parada sin saber, ya no me inmuto fácilmente, no salgo de este estar mirando el cielo ciego, me acerco por momentos a la nada que crece  en mí .   Ya he sobrepasado las preguntas, las respuestas, toda lógica y el deseo, las circunstancias me han hecho inmune al pensamiento.   Todo mi alrededor son aguas mansas y planicie, presente que olvida el presente, amigos perdidos en sus ojos solos.   No me ayudéis a bajar Las escaleras, ya desciendo yo tranquila y sin voluntad de revertir mi destino:   el infierno que es la vida con consciencia.  

Descripción

    Es una mujer entera con una sonrisa pícara, a veces triste, a veces pícara y triste, desesperada, sin consuelo, se bajó de la alegría automática, cruzó las calles que le descubrieron las huellas de otros desastres.   Quisiera tener el rostro menos intervenido por el tiempo, aunque para ello debía desistir de las sombras, de ver las sombras. Poseía un cuerpo bien andado y bien vivido que sabía defenderse de dios y de los hombres.   Yo no quise robarle los sueños ni cambiar su destino pero ella insistió en saber más.   Quise llamarla amor cuando ella me llamó simplemente futuro.

Al menos aquí.

Largas son las horas, Largos los sueños humanos, recorren toda la vida, pueblan los huecos de la casa y el pensamiento.   No hay cabida para más: sueños y facturas, impuestos y sueños, trabajo y sueños, y las relaciones -porque el hombre sin amor y la mujer, el niño, la anciana-.   Vamos a continuar con la poesía y con la vida y con los sueños, ¡que no decaigan! que no te quiten las ganas.   Largas son las horas y largos los sueños humanos todo es imaginar y comer -al menos en esta dimensión-.

La vida como era

  Ahora recuerdo la vida como era, los días de fiesta en la calle hablando y bebiendo en medio de un jolgorio, las personas se tocaban unas a otras, besándose.   Había escándalo en el mundo y bocas bien abiertas a carcajadas mientras los niños aprovechaban que sus padres los dejaban libres para comprar chuches y patatas fritas.   El mundo era eterno entre terrazas de bar y bares sin terraza, y alguna vez la desgracia nos sobrecogía pero mira… el tiempo todo lo cura.   La vida fluía sin mucho más, cada cual con sus cosas, relajando las tensiones o subiéndolas de tono pero siempre había un brazo disuasorio y la noche continuaba.   Las charlas podían visitar muchos temas y concluir obviedades, (siempre las obviedades nos salvaron), pero el afán era seguir compartiendo aunque esperásemos el dolor de cabeza para el próximo despertar.   Así éramos, bailábamos hasta el amanecer porque el mundo era...

Yo creo

Con todo vencido la vida es un soplo de viento que nos lleva. No tengo más que unas palabras precisas. Quiero la luz para indagar más allá del mundo  físico. Y espero caer, despacio, despacio. Y o creo en Dios con todas mis fuerzas,  (Nadie es quien para quitarme la idea). Yo creo en el Cambio Climático con todas mis fuerzas,  (Nadie es quien para quitarme la idea). Yo soy, eso que llaman despierto,  (Nadie es quien para quitarme la idea). Yo tengo muy pocas convicciones, me planteo, con dolor, la posibilidad de estar ya muerta, (Nadie es quien para quitarme la idea).