Escribir que tus ojos
no los alcanzo
-hay en ellos un mate
interno triste-.
La boca si,
su forma me envuelve
-las veces que ocurre
de nuevo el milagro
de estar vivos,
de ser de carne,
de transformar los segundos
para aprovecharlos-.
Pero tus ojos
tienen algo de muertos
-de todos los muertos
que has visto;
asombrados, baldíos
mirando a la lejanía-.

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